¿Diseño Regional o Diseño Nacional?
Por Hernán Díaz
La Mesa Regional de Diseño está conformada hoy por representantes de la academia, quienes hemos estado trabajando desde su conformación en 2020 para visibilizar la realidad del diseño regional. Recientemente, entre los meses de julio y septiembre de 2022, la Mesa sostuvo un ciclo de reuniones virtuales con los socios de ChileDiseño que se encuentran en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Biobío, Araucanía, Los Lagos y los Ríos, a fin de generar una primera aproximación de lo que a futuro podría ser una caracterización del quehacer del diseño a lo largo del país.
Pudimos reconocer una gran diversidad junto a altos niveles de profesionalización y especialización entre nuestros socios regionales: en Antofagasta, Freak Tools, agencia de branding y diseño digital con 12 años de existencia, en La Serena Bang Creative, agencia de identidad visual y branding con premios internacionales; Ayer Viernes, agencia de diseño estratégico y experiencia de usuarios (UX) con más de 20 años de experiencia junto a un equipo multidisciplinario de trabajo que desde Viña del Mar atiende a clientes en Chile y el extranjero. En Concepción,Agencia Kondimento, centrada en identidad visual y branding, con 7 años de experiencia con reconocidas empresas y organizaciones locales; LatinoType, reconocidos creadores y distribuidores tipográficos a nivel internacional, con más de 12 años de experiencia; Agencia Valiente, especializada en contenidos, publicidad y branding, con un equipo de 16 personas. Conocimos a RD Project, agencia de marketing y empresa familiar, que desde Temuco y Valdivia a con un equipo interdisciplinario de 25 profesionales. En Puerto Varas dos empresas que emigraron, con más de diez años de trayectoria, desde Santiago y trabajan de forma deslocalizada: Dios las cría, estrategias de comunicación, branding y gráfica editorial y Alima, centrada en diseño gráfico, branding y web.
Para la Mesa, esta aproximación se nos hizo absolutamente necesaria después de 2 años trabajando para visibilizar el diseño del país, ya que entre más hemos ido conociendo, más nos hemos ido dando cuenta que la realidad del diseño en Chile es rica, compleja, y muy interesante, y por tanto queríamos indagar un poco más.
Al respecto, la experiencia fue bastante reveladora, confirmamos varias intuiciones y derribamos varios prejuicios. Los siguientes son algunos de los aprendizajes más transversales que hemos tenido en el proceso.
En primer lugar, hemos constatado que caracterizar el diseño nacional es una tarea titánica, de la cual estamos muy lejos, pero que creemos firmemente que es una de esas responsabilidades que para nuestra disciplina resulta fundamental, tanto para el gremio como ente privado, como para el resto de la industria, las instituciones públicas, y sin duda también para el sector académico, responsable de la formación de las futuras generaciones. En este sentido nuestro acercamiento podría considerarse metafóricamente como “abrir la puerta” a este tema, en base a las percepciones de algunos actores diseminados por nuestro país.
En segundo lugar, hemos confirmado que no es posible hablar del “diseño en regiones” ya que es un reduccionismo que pasa por alto uno de los descubrimientos más relevantes que hemos tenido: la enorme diversidad de enfoques de trabajo posibles hoy a lo largo del país. Esta diversidad viene a confirmar la necesidad de contar con métricas o estudios más profundos de caracterización del diseñador en Chile, entendiendo desde ya que tenemos una parte mínima de información que naturalmente conlleva muchos posibles sesgos.
En tercer lugar, y quizás el más prometedor, es que hemos detectado una incipiente tendencia a emprender fuera de Santiago, es decir, emigrar para seguir trabajando en diseño, fuera de la capital. Esto se ve fortalecido por los efectos secundarios de la pandemia como la validación del teletrabajo como una manera efectiva de trabajar, lo cual está abriendo la posibilidad no solo de trabajar desde tu casa, si no que literalmente DESDE cualquier parte del mundo y HACIA cualquier parte del mundo que posea conexión a internet, lo cual ya se ha constatado como un fenómeno mundial, con un crecimiento del trabajo remoto en los últimos 12 años de un 159%. Pero también al parecer, en el imaginario citadino, la visión idílica del sur del país a muchos les resulta irresistible para establecer una nueva manera de trabajar y vivir, y algunos testimonios dan cuenta de aquello. A esto se suma que, en testimonios de los entrevistados, pudimos constatar que existen muchas oportunidades y un mercado creciente para el desarrollo de la disciplina, las cuales aparecen en áreas, sectores productivos o contextos que pueden no ser obvios para una visión más estandarizada del diseño.
Los desafíos pendientes
Hoy enfrentamos un escenario global y nacional de gran incertidumbre, donde el diseño se ha visto evidentemente afectado como muchas otras disciplinas, y donde a lo largo de las reuniones se generó bastante consenso acerca de que las oportunidades para el diseño si bien son muy interesantes, enfrentan algunos desafíos relevantes que hay que hacer frente de manera bastante urgente.
Uno de los principales desafíos es la tarea constante de educar al mercado; en regiones se ve acentuado el desconocimiento hacia el diseño por parte de los diversos clientes, lo cual parece ser un fenómeno transversal tanto a lo largo del país como de los distintos sectores productivos y escalas de los clientes. Al respecto, los entrevistados asumen este desafío como una tarea más que rinde frutos, especialmente cuando los buenos resultados de diseño hablan por sí solos.
En otra arista de los desafíos, aparece el tema de la formación de los diseñadores, donde también hay acuerdo de que hay brechas en cuanto a actualización, pensamiento crítico, especialización (sobre todo en el mundo digital) y una falta de conocimientos generalizada en temas de negocios.
En el plano productivo, pudimos observar de manera recurrente la necesidad de potenciar la asociatividad, el trabajo colaborativo y el trabajo interdisciplinario, como herramientas críticas para hacer crecer el mercado del diseño, ya no solo desde los intereses de cada diseñador, si no que como una oportunidad para incorporarse de manera más robusta en el crecimiento de los ecosistemas productivos locales. Para ello, entender las características de los mercados, sus áreas económicas más fuertes, la cultura, los rubros priorizados, y las estructuras de redes en contextos locales, resulta fundamental para materializar las buenas oportunidades que presenta el diseño a lo largo del país.